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martes, 20 de enero de 2009

Navegar con alta velocidad.-

De entre hacer un trabajo y hacerlo bien, hay tanta diferencia como del ser un aprendiz a acreditar ser Maestro.
Uno de los oficios más exigentes por lo evidente es el de tonelero porque no basta con saber hacer toneles, hay que saber hacerlos bien, ya que si después de construido el licor se escapa por entre las duelas, en lugar de barril tienes un cesto. En programación, ocurre algo peor, si las instrucciones no están bien dadas, el programa no funciona.
Para evitar obtener por respuesta la acostumbrada expresión de "no responde", antaño "no computable", se han ideado múltiples sistemas de programación automática y el resultado final aparente es el de una página web de lo más bonita. Bonita pero inservible ante los sistemas de navegación de deben leer tranquilamente todo el contenido antes de presentarla en pantalla y con la basura acumulada en sus líneas de programación, no anda ni soplándole el aire por la popa.
Ya se que programar a mano es laborioso, pero la única manera de obtener páginas web rápidas en cualquier tipo de conexión telefónica, visualizables desde la pantalla de cualquier ordenador personal en cualguier parte del mundo, es la de construirlas cuidadosamente sin basura, con las instrucciones necesarias e imprescindibles para una buena rapidez de lectura y descarga.

sábado, 7 de junio de 2008

Las cerezas de La Salzadella.-

En el baricentro del Maestrazgo tenemos ubicado el llano de Sant Mateu que por razones geológicas dispone de una tierra muy fértil y aunque hoy los productos agrícolas no se cotizan, siempre fue el principal recurso de sus habitantes. Hacia el extremo sur del valle, se sitúa el pueblo de La Salzadella con un suelo más pobre y aunque también se cultiva tradicionalmente el olivo mediterráneo, muchos de sus labradores, en sus parcelas tienen plantados cerezos que, por sus características, se enraízan adecuadamente, favoreciéndoles con el cultivo de la cereza temprana. Para que el lector pueda imaginar el entorno, diré que cuando cae una gota de lluvia en la plaza del pueblo de La Salzadella, media gota sigue su curso hacia el río Benifarquell afluente de la rambla Cervera y la otra media, despidiéndose de su media gota, se dirige por el río San Miguel afluente del río Segarra hacia en Mar Mediterráneo para reencontrarse y contarse su respectivo viaje.
El imaginativo refranero de Maestrazgo nos cuenta: "Per cireres i en cistella, anem tots a Salzadella" y para el lector de habla hispana le comento su sencillo significado que nos viene a decir: Todos vamos al pueblo de La Salzadella con un cesto para recoger cerezas.
Al ser la cereza una de las primeras frutas primaverales y además, goza del llamativo color rojo, atrae poderosamente la atención desde nuestra más tierna infancia y a los niños, nos encanta ir a recogerlas, ponérselas en las orejas como unos pendientes y sobre todo comerlas. El problema de la fruta está en su conservación y desde siempre, las personas han activado su imaginación haciendo conservas para el crudo invierno, de entre ellas, tradicionalmente estaba el preservarlas en aguardiente. Actualmente el problema reside en que los fabricantes de aguardientes han desaparecido y como parece que no existen, cualquier persona que desee continuar la tradición, se ve obligada a utilizar los licores sucedáneos que elaborados a base de extractos sintéticos de laboratorio, se venden por las tiendas y en lugar de conservar las cerezas, las estropean.