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jueves, 16 de abril de 2009

La paradoja de lo absurdo.-

En menos de medio siglo, hemos pasado de ser un pueblo agrícola a convertirnos en industrial, aunque más bien estamos decantados al sector servicios que al productivo porque siempre es más fácil comercializar lo que otros elaboran que fabricar y especialmente, si no estamos preparados para hacer las cosas bien por falta de instrucción o sapiencia.
Los productos derivados de nuestras respectivas actividades agrícolas, casi mantienen los precios de venta al transcurso del tiempo con muy débiles aumentos, mientras los costes de producción se incrementan anualmente de forma que los rendimientos netos son tan netos que las explotaciones se abandonan cambiándose las actividades económicas con el cambio generacional.
Ahora que han desaparecido los molinos de grano por haber perdido la costumbre de sembrar, de cuidar las cepas y vendimiar, de recoger las almendras y estando en vías de extinción el cultivo del olivo y la recolección de la aceituna, vamos a esperar impasibles a que se arruinen las escasas explotaciones para poder sentir añoranza, mientras compramos nuestros alimentos al exterior porque son baratos, quiero decir competitivos.

miércoles, 21 de enero de 2009

Limpieza y efectividad, la clave del exito.-

Como en cualquier actividad cotidiana y también empresarial, hay que conseguir olvidarse de las ecuaciones porque lo importante siempre son las soluciones que infundamos al proyecto bien pensado y mejor ejecutado.
En mi primer curso de internauta, preparé un espacio web que referenciase nuestras andanzas en la red y al presentarlo en el segundo día de clase a mis compañeros, el Sr. Maestro nos sorprendió con una explicación gratuita de que aquello se hacía con unos programas diseñados al efecto que escapaban del cometido del curso. Es evidente que la ignorancia puede llegar a los límites de lo absurdo y especialmente cuando te embarcas en dar lecciones de lo que no sabes pero, para evitar fricciones incontrolables, siempre es más prudente callarse.
Acabo de programar la página web más larga de mi vida, ocupa 181 Kb. de memoria y como siempre, lo he hecho a mano. Contiene todas las instrucciones imprescindibles para una descarga casi instantánea en cualquier velocidad de conexión pero, si algún webmaster quiere ver un trabajo limpio y bien hecho, le invito a acceder para su disfrute personal.