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viernes, 20 de abril de 2012

Amar al projimo mas que a uno mismo.-

Los residentes en España a 1 de enero de 2.012 ascienden a 47,212.990 personas, de las cuales 17,807.500 personas están ocupadas en administración, servicios y producción y aunque el número de parados aumenta todos los meses, solo alcanza la cifra de 5,273.600 de personas. Lo que evidencia que 18 millones de españoles afortunados deben mantener a 29 millones de personajes sin recursos económicos y por supuesto, a ellos mismos.
Con la desaparición del día de La Hispanidad, la Madre Patria se ha convertido en el País Hermano y como tal, acoge a los emigrantes del resto del mundo. Por nuestros lazos históricos, concedemos tarjetas sanitarias individuales gratuitas a personas procedentes de países muy queridos como Francia con 23.387 personas, Portugal con 32.464 personas e Italia 32.721 personas, con las que nos sentimos muy hermanados y solidarizados.
En cambio, al colectivo rumano solo hemos otorgado 307.554 tarjetas sanitarias y al colectivo marroquí que colaboró en la Marcha Verde hasta ceder la soberanía africana del Sahara e Ifni, les castigamos con 283.261 tarjetas sanitarias individuales gratuitas. Y digo bien, porque, tenemos en la geografía de España además, 66.650 marroquís que por no estar nunca enfermos, aún no tienen derecho a la preferente asistencia médica sanitaria.

lunes, 13 de octubre de 2008

A pasar el rato.-

Son las 13:30 hora oficial del domingo día de la Virgen del Pilar, "Reina y Señora de la Hispanidad" y como no tenemos ninguna visita que atender, decidimos sentarnos a la mesa para comer. Nos hemos comido la ensalada y empezado el primer plato cuando, de repente, se abre la puerta de la calle y comprendemos que alguien viene a vernos.
Me levanto de la mesa y me acerco para atenderles con una sonrisa de oreja a oreja. Se trata de una pareja de mediana edad, de la que la mujer permanece en la calle mojándose porque llueve mientras el hombre está en la entrada.
Yo.- ¡Hola buenos días!. Pase, pase, no guarde cumplidos que se va ud. a mojar. ¿En qué puedo atenderles? y el hombre responde con una pregunta.
El.- ¿Se puede visitar?.
Yo.- ¿Visitar por comprar o visitar por pasar el rato?.
El.- Responde, por pasar el rato.
Yo.- Les explico, que ahora estoy pasando el rato comiendo y les pregunto. ¿Pueden udes. volver a venir a pasar el rato otro rato?.
El.- De acuerdo, ¡volveremos otro rato!, responde el hombre y despidiéndose, se van.
Al entrar y sentarme para reanudar la comida, mi padre me pregunta y le explico. Entonces él comenta: ¿Qué a esta hora no tienen que hacer la comida o comen de bocadillo?.
Yo.- Supongo irán al restaurante a pasar el rato.
En esta vida, no hay nada como ser claros y llamar a las cosas por su nombre, sin ambigüedades, porque puedo entender que una persona de viaje, coincida su paso por Chert con la hora de comer y en mi caso, le atiendo sin problemas aunque deba levantarme de la mesa interrumpiendo mi comida pero, el domingo al mediodía a la hora de comer, ¿se bebe ir a visitar una destilería por pasar el rato?.
La destilería de Julián Segarra de Chert, es un lugar de trabajo en el que se atiende cortés y cordialmente a todas las vistas pero no dónde el ocioso, el que no tiene nada que hacer, deba ir a que le entretengan a la hora de comer o de dormir del destilador, a estas horas, el visitante dominguero, debería pensar en ir a otra parte recordando que mi tiempo es tan valioso como el suyo.