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lunes, 9 de marzo de 2009

El paro de las personas que trabajan.-

Estoy pendiente del cambio de luna puesto que esta semana pasará a fase de luna llena y con la venida del buen tiempo, es preciso proceder a podar los viñedos de los que tras su cuidado, espero obtener la apreciada uva como recompensa a mi trabajo. Soy consciente de que el dedicar un tiempo y esfuerzo en el desarrollo de una actividad agrícola, está muy mal visto en la sociedad que vivo y es considerado como síntoma de poca inteligencia, siendo creencia generalizada el que solo las personas menos capacitadas se dedican a las labores campesinas y a sufrir resignadamente las inclemencias atmosféricas, incluso al momento de la recolección de la cosecha, corriendo el riesgo de perder una parte importante de la misma.
Me he desayunado con el televisor en marcha y personas más sabias que yo, me hablaban de no se qué importante ibex 35 que, ha despertado mi curiosidad por si se trataba de una nueva herramienta aplicable a la poda de los viñedos, de tal suerte que pudiese tener su utilidad para trabajar en la viña sentado en una silla con el teléfono móvil mirando la pantalla del ordenador.
Cual mi sorpresa al enterarme de que su conversación giraba en torno a un indicativo formado por 35 valores, los más representativos del mercado bursátil en España, concentrando las ofertas y las demandas sobre los valores en circulación admitidos a cotización en la bolsa y que representan más de tres cuartas partes del negocio de los que trabajan con la corbata, pues bien, al parecer, en un año se ha reducido a la mitad y si los agricultores pertenecemos a la otra cuarta parte restante, ¿cómo no va haber paro si del setenta y cinco por ciento "más representativo" solo trabajan la mitad?.

jueves, 30 de octubre de 2008

La divertida inteligencia.-

Cuando me percato del anormal comportamiento del computador personal, me doy cuenta de los poco inteligente que es la supuesta inteligente máquina que nos han creado, muchos usamos y en la que depositamos parte el trabajo que a diario vamos generando.
Hace unos días recibí un correo mal intencionado que contenía un malévolo virus de estos de moda y cuando salto en la pantalla, le di un mordisco en la oreja siendo eliminado sin contemplaciones, no obstante, al terminar la sesión de trabajo, ordené el cierre del sistema operativo y no respondía. Evidentemente, el salto viral debió dar una certera coz en la espinilla del sistema que no permitía su operatividad.
Durante unos días, para cerrar el ordenador debía esconderme y dar las instrucciones diciéndole que no era yo el que las daba y ante la respuesta de falta de identidad, se cerraba el ordenador si problemas, pero, tener que mentir, me exigía un comportamiento al que no estoy acostumbrado y en la primera visita de mi sobrino JuanFris, le he preguntado como solucionar el incidente y me ha dado una respuesta de lo más sencilla, ¡quítale la pila!.
Recuerdo que cuando empecé a jugar con la nueva tecnología usando la placa base que me regaló mi amigo Rafael, la pila estaba agotada y todos los correos que enviaba, llevaban la fecha del día de la activación de la misma, con el resultado de quedar almacenados los últimos en las bandejas de entrada de mis corresponsales, llegando algunos a llamarme la atención. Un buen día, me decidí cambiar la pila y el ordenador se volvía loco como un potro salvaje hasta que le quitaba la pila y se amansaba. Tras una limpieza de más de 800 virus que estaban a la espera de ser activados el día y la hora de su nacimiento, el problema fue solucionado. Ahora no he necesitado decirle al computador que es un ordenador cromañonano o de antes de Cristo, con retrasarle la fecha quince días, ha sido suficientemente engañado.