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sábado, 11 de julio de 2009

La ventaja de tener amigos guapos.-

El pasado lunes día 6 de julio recibía un escrito muy razonado desde la Agencia Valenciana de Turismo que me sentaba como un patada en la espinilla. Nunca me acostumbro a recibir cohetes de este tipo por los que en el plazo de diez días me soltarán a los perros rabiosos para que me muerdan en el dedo pequeño del pie izquierdo y me encierran en el cuarto de los ratones con los quesos, los chorizos y los jamones. Ya estoy hasta el gorro de tal expresión cuando entiendo que se podría sustituir por otra más bonita y agradable como a la mayor brevedad posible dentro de los próximos 10 días que, en mi caso, todos los Funcionarios de las distintas Administraciones que controlan mis andanzas saben que entiendo de inmediato.
Cuando recibo cohetes de este tipo que por su contenido compruebo que son inflamables, tóxicos, infecciosos, comburentes, explosivos, corrosivos y radiactivos, tengo por costumbre cortarle la mecha, encenderla y devolverlo.
En esta sociedad que nos ha tocado vivir, parece que se nos quiere vender la llave del éxito y la importancia, machándonos desde los medios de comunicación masiva con la idea genérica de que lo importante es el ser guapo. Cual lejos de la realidad cuando comprobamos que lo verdaderamente importante es el tener amigos guapos.

domingo, 8 de febrero de 2009

Monsieur Pernilod de Scherwiller, Alsace.-

Con tanta fecha de caducidad y de consumo preferente, se me está olvidando que existen alimentos que no se pueden conservar y si se consumen preferentemente, es por ser demasiado buenos para conservarse. No se lo que pasa que, cuando te das cuenta, si no fuese porque lo estás viendo, se diría que se lo comen unos pillines ratoncetes.
Podía haber ocurrido en el vecino pueblo de Canet lo Roig, en el de Vallibona o en Rosell, pero siempre que pasa algo interesante, es en lejanas tierras porque, la mente humana, es así de incomprensible, de tal suerte que en España los regalos a los niños los traen los Reyes Magos de Oriente en camello, en Oriente, el Papá Noel con unos renos y en los Países Bálticos, San Nicolás en una barca llamada España.
Pues bien, hace muchos años (no podía ser de otra manera), en el bonito pueblo de Scherwiller (villa de Chert), situado en la région de Alsace, en los Alpes franceses, vivía un docteur llamado Pernilod que hacía una promenade por las montañas del otro lado de los Alpes (para situarlo más lejos), un día observó a unos cerdos que también habían ido de excursión a tomar el fresco por aquellas montañas, como lamían unas rocas acristaladas, por lo que se le ocurrió acercarse para probarlas, notándolas saladas a su paladar. Cuando vino la fiesta de la matanza del cerdo antes de San Antonio, como los vecinos de su pueblo le regalaban muchos presentes para agasajarlo y no podía comerse tanta carne, se le ocurrió coger unas piedras de la montaña y guardarla como hacen los perros con los los huesos para ir consumiéndola poco a poco y al paso del tiempo, observó que se secaba y se hacía más sabrosa, por eso al jamón, en la lengua valenciana le llamamos pernil y cuando el pernil en muy grande, le decimos pernilot por degeneración pero en honor, a monsieur docteur Pernilod.
¡¡¡ Con tan buen invento, a nadie se le ha ocurrido hacerle un monumento !!!.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Estresados hasta los huevos.-

Cuentan que el ratoncito de la ciudad llamado don Ricardo, salió un día soleado por el campo y se encontró con el ratoncito Gasparet, el del Cuento del tord Wenceslas y viendo como recogía almendras y bellotas del monte, entablaron conversación. A la hora de comer, se fueron "al cau" de Gasparet que estaba bien surtido de frutos secos y le invitó a degustar sus exquisiteces. Para don Ricardo todo le parecía poco e insignificante presumiendo que en la despensa de la ciudad habían más y mejores viandas, por lo que le emplazó para que en algún viaje a la ciudad, pasase por la casa dónde él se alimentaba.
Llegado el tiempo de las declaraciones y liquidaciones fiscales, debió el ratoncito Gasparet desplazarse hasta la ciudad a presentar y pagar su contribución, aprovechando para acercarse a visitar a su muy buen amigo el ratoncito don Ricardo que le mostró la gran despensa muy bien surtida de chorizos, quesos y jamones.
De repente, la dueña de la casa, abrió la puerta y entró el gato. Como don Ricardo ya sabía lo que ocurría, fue presto a esconderse, pero al no haber avisado a Gasparet, recibió un susto casi de muerte. Gasparet, se escondió detrás de una caja de botellas de Brandy del Maestrazgo y aguantando la respiración, intentó pasar desapercibido del gato que afortunadamente no pudo atraparlo.
La vida acelerada en las grandes ciudades estresa a cualquiera, en la "capi" están estresadas las personas, están estresados los cabritos, están estresadas las vacas, está estresada la leche, están estresados los cerdos, están estresadas las gallinas y están estresados hasta los huevos.