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sábado, 26 de febrero de 2011

Por invertir dinero en especular.-

Cuenta la historia que los romanos llamaban bárbaros a una multinacional euroasiática nómada de cazadores y ganaderos que apareció por Europa y se extendió desde el mar Negro hasta el mar Báltico allá por los siglos IV y V. Su holding, conocido con la siglas HUNOS, finalizó con su famoso ejecutivo Atila que ni utilizaba la agricultura ni la industria y como de escritura prácticamente no sabía nada, solo lo recordamos porque cuando aterrizaban con su aeronave de cuatro patas, no volvía a crecer la hierba.
Mientras solo nos preocupemos en ganar dinero sin trabajar, pensando es nuestro derecho por el mero hecho de acercarnos a fichar porque las personas ociosas disponen de más medios económicos que quienes con su callado trabajo del día a día están construyendo Patria, estaremos en una situación financiera de franco retroceso.
Siempre existe el único recurso natural que permite recuperar cualquier actividad económica, de hecho, con todo el gran avance tecnológico actual, los mejores candidatos a superarla, los encontraremos en los llamados países emergentes en dónde existen más mentes currantes que pensantes.

miércoles, 25 de febrero de 2009

La agricultura natural.-

La escasísima cotización de los productos derivados de una actividad agrícola, conducen a la necesidad de la práctica de un tipo de agricultura que podríamos llamar intensiva. El labrador se ve inexplicablemente llevado a la necesidad de incrementar el rendimiento agrícola a base de producir cantidad, sin importar las propiedades del producto recolectado porque lo que se cotiza es el tamaño y el número de kilos.
Como en la antigua Grecia, vivimos en el mundo de la imagen, lo que nos permite comprobar que, después de tantos años de estudio, trabajo, evolución y progreso, no hemos avanzado en casi nada.
Durante toda mi vida, he desarrollado una actividad agrícola que podría denominarse cono agricultura natural, basada en el cuidado de las plantas a base de podas y arados, no usando abonos para incrementar artificialmente el rendimiento, ni productos fitosanitarios para intervenir en el control de cualquier plaga.
Sin saberlo, me convertí en un labrador marrano que al analizar los productos derivados de mi actividad agrícola, carecían incomprensiblemente de venenos y tóxicos.

jueves, 7 de agosto de 2008

Hoy hemos tenido suerte.-

Aunque por encima de la Mola de les Calderes continúan viéndose nubarrones negros parece como si el susto ya hay pasado.
Hace tan solo una hora la oscuridad se ha apoderado de Chert, el viento del oeste arrastraba unas nubes que presagiaban tormenta y en cambio, en el ambiente se hacía sentir un bascoso airecillo de levante, de repente, pasadas las cinco de la tarde unas extrañas gotas de lluvia acompañadas de unos crocks catacroks hacían presentir lo peor, el nivel de luminosidad ambiental ha descendido lo suficiente como para activar las células sensoras y se han encendido las luces públicas del pueblo como si de noche se tratase, mientras tanto, un malévolo rumos se oía en las altas capas de la atmósfera.
Los labradores estamos acostumbrados a conocer este indeseado momento y antaño, cuando se presentaba, algunas personas coordinadas, se acercaban en dirección a la tormenta y lanzaban unos cohetes aéreos explosivos que calentaban las piedras de granizo del interior de la nube ayudando a precipitase en compañía de agua e impidiendo que el granizo estropease las cosechas.
En la actualidad como los productos derivados de la actividad agrícola carecen de valor e interés comercial y social, los cohetes se guardan para las festividades locales y no se permite su utilización para estos necesarios, aconsejados y útiles menesteres.
Por suerte para todos, el calor de las nubes levantinas no era suficiente como para elevar las nubes tormentosas superiores más frías y el granizo, no ha precipitado como tal, ha empezado a llover de forma prudencial y la cosecha de la uva de esta nualidad, por el momento, se ha salvado.

sábado, 12 de julio de 2008

El vicio de las ayudas.-

Dicen que el no molestar ya es ayudar aunque cuando algo se pone de moda, se convierte en virtud y posiblemente esa sea la plaga más importante que sufre actualmente el campo. Desde las últimas décadas, los labradores hemos sido mal considerados al convivir en una sociedad de constante evolución tecnológica y se nos ha arrinconado hasta los límites de la indefensión, de tal suerte, cada día hay menos personas dedicadas a las labores agrícolas y los sistemas de cultivo, se han intensificado de forma que los productos derivados de la actividad agrícola tiene la imagen o formato de los auténticos alimentos pero sin el contenido nutricional y menos vitamínico aunque, con añadidos o enriquecido.
La moda es tendente a que los labradores (no confundir con los granjeros), para mantener sus explotaciones agrícolas, no reciban el justo precio por el valor de su trabajo traducido en la venta de sus cosechas, sino ayudas, ayudas para renovar maquinaria, subvenciones por cultivar determinados alimentos o abandono de otros, ayudas que no ayudando a nada, ayudan a entorpecer el normal desarrollo de su actividad con la gestión administrativa de un papeleo inservible que se traduce en que para recibir una importante ayuda de hasta 50 euros, es menester ser gran productor o cosechero.
Se dice que en la Comunidad Valenciana hay censados más de 60000 tractores agrícolas, de los cuales algo más de 5000 tienen menos de 20 años de uso y el resto, casi 55000, superan esta edad y no disponen de los modernos sistemas con las avanzadas tecnologías de seguridad para los labradores que los usan, por ello, de vez en cuando se publica en el BOE alguna novedad como la del miércoles 12 de marzo que en el nº 62, lleva impresa la Orden APA/657/2008 de 29 de febrero en la que las ayudas van destinadas a la constitución y consolidación de entidades certificadoras de productos agrarios y alimenticios, mientras los labradores, los que manipulan la azada, obtienen por la venta del fruto de su trabajo, los ingresos suficientes para cambiar, de vez en cuando, alguna de las ruedas y mantener su flamante tractor nuevo Allgaier Porsche AP 22S de 1956. Quede claro que lo de nuevo, lo digo porque mi padre dispone de otro idéntico más viejo, también fabricado en Freidrichshafen pero en el año de 1953.