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viernes, 27 de abril de 2012

Pagar los gastos del vecino.-

Dicen que en España disfrutamos de la mejor asistencia sanitaria del mundo y no solo porque es universal y gratuita, sino porque también nuestros profesionales sanitarios son los mejores por su cualificación y relación humana.
Desde que mi bisabuelo iba con pantalón corto, regularmente se acercaba con su padre a la entonces llamada Delegación de Hacienda a pagar los tributos que le correspondían y a mi, en su día, me pasó lo mismo. En mi caso, recuerdo que en el centro del local había una mesa muy grande llena de sillas a su alrededor que en alguna ocasión los Contribuyentes aprovechaban para ordenar sus papeles, rellenar impresos o firmarlos.
Una buen día de la década de los años 80 que fui a pagar, la Delegación de Hacienda estaba llena a rebosar de personas españolas pertenecientes a un colectivo que en su inmensa mayoría nunca había colaborado en aumentar la riqueza del Tesoro Público y de forma ordenada y muy bien estructurada, estaban regularizando la situación fiscal de cada uno de ellos aprovechando los conocimientos de los más jóvenes de su colectivo.
El cumplimiento de la obligación de presentar una Declaración de Renta con ingresos nulos, permitía acreditar su situación de mendicidad y tener acceso a las ayudas sociales que a derecho les correspondiesen y a una tarjeta sanitaria como ciudadanos del país de residencia.
Esta facilidad de conseguir ayudas sociales a cambio de una mínima gestión administrativa, produjo el efecto llamada correspondiente y poco a poco de forma continuada en el tiempo, muchas personas se acercaron a pedir los derechos que les regalaban por el trámite de solicitarlos.
En pocos años nos vimos desbordados por todos los ilegales que supieron de la bicoca y de forma generalizada, nos parecía correcto que cualquier indocumentado tuviese acceso a los servicios que nosotros también recibíamos supuestamente de forma gratuita pero que sin saberlo, pagaba el vecino, aquel que llegando a la edad de jubilación se moría sin saber la causa, aquel otro que habiendo disfrutado de una vida sana, de repente se ponía malito y acudiendo al Centro Sanitario se moría irremediablemente o quien por accidente, fallecía cotizando a la Seguridad Social.
Con la regulación masiva de papeles a quien de forma ilegal pisó territorio español sin documentación, concedimos altruistamente Tarjetas de Residencia y Sanitaria a desconocidos que ahora en libre circulación por el mundo, acreditan ser Españoles y con su Tarjeta Sanitaria Española, acceso a los servicios correspondientes incluso en su propio país de origen y con cargo a la Sanidad Española.
Desconozco el grado de mal uso de la Tarjeta Sanitaria Española, pero es evidente que algo grave debe estar sucediendo para que el Sistema Sanitario Español esté en banca rota, se recorten gastos en todas las partidas presupuestarias y se estudie la posibilidad de cobrar por las medicinas a los españoles que las necesiten.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Los buenos deseos y mejores intenciones.-

Cuando se aproxima el final de la anualidad, todo el mundo se inquieta por los siete costados y un sentimiento colectivo nos invade durante unos escasísimos días pareciendo dar la impresión de que vamos a tirar la casa por la ventana. Como quiera que no nos ha tocado la lotería, porque de haberlo hecho saldríamos por la televisión tirando el cava por los aires y gritando a boca abierta como bestias, los buenos deseos de salud y las mejores intenciones de bienestar nos caen de regalo como llovidos de cielo y por el precio que nos cuestan, los regalamos sin valor añadido y no pagamos IVA.
Para hacer partícipes de este regocijo colectivo a próximos y lejanos, enviamos felicitaciones a nuestras amistades y con la revolución tecnológica de las comunicaciones, los mensajes SMS y los correos electrónicos con pps adjuntos, acaparan las preferencias de los usuarios, poniendo en marcha su inagotable imaginación y preparándolos de todo los formatos y colorines.
Nuestro compositor chertolino universal, desde su divertilandia chertolina, me envío una de sus simpáticas y divertidas felicitaciones acústicas que por no disponer de altoparlante no pude apreciar su contenido. Ayer, con un poco de tiempo, preparé relajadamente la infraestructura para enterarme de la ocurrencia del amigo Manu que nunca tiene desperdicio y para deleite de todos los lectores de este blog, les invito a conectar los altavoces y oírla tranquilamente.
Por mi parte, también os deseo a todos mejor año nuevo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Los constructores, un colectivo incivico.-

En las relaciones humanas, aunque es bien sabido que entre todos nos ayudamos y entre todos nos molestamos, debemos tener siempre presente la voluntad de intentar perjudicar lo menos posible a nuestros vecinos que nos favorecen con su ayuda cuando la necesitamos, si pretendemos una buena convivencia cívica.
Hoy que la construcción precisa de toda clase de tecnología para su desarrollo, en las calles de los pueblos y ciudades no se puede instalar tanta parafernalia bloqueando el acceso y libre tránsito que nada tiene que ver con dificultar el paso a los demás usuarios de la vía pública, si lo entorpecemos hasta el límite de imposibilitarlo.
Es sabido que al edificar se pagan unas licencias de obra por ocupación de vía pública, pero la licencia gubernativa ¿es por ocupar la calle o por bloquearla?. Pues si la licencia ampara el abuso de llegar a perturbar o cerrar actividades económicas, ahí es en donde debería intervenir la irresponsable autoridad competente y poner las medidas correctoras a quienes desvergonzadamente hacen un uso inadecuado de las ordenanzas reguladoras.