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sábado, 31 de marzo de 2012

Una iglesia muy competitiva.-

El sábado día 31 de marzo de 1962 llegó al pueblo de Chert el Sr. Obispo de Tortosa, siendo recibido por las autoridades municipales y el pueblo en general para realizar la bendición del templo conocido como Iglesia Nueva, el traslado del Santísimo Sacramento desde la capilla de la Comunión de la Iglesia Vieja hasta el sagrario del nuevo templo, la consagración del altar y el edificio, en el marco de unos festejos que se prolongaron hasta el día siguiente con la participación popular de todos los vecinos.
Para la conmemoración de esta efemérides de la que hoy se cumplen 50 años, estamos viendo como el campanario ha sido retirado poco a poco y desde el exterior, podemos observar una serie de catas en las jácenas de la construcción que atisban la excelente salud que goza la edificación ya detectada hace varios años y que delataban el alto nivel de calidad de los materiales empleados.
Lástima que los albañiles de la época han fallecido y no podamos felicitarles por su trabajo bien hecho, aunque en honor a la verdad, realmente debemos reconocer que fueron muy competitivos al gastar en la construcción el doble del valor presupuestado.

sábado, 24 de enero de 2009

Lo carré de La Llançana.-

En el pueblo de Chert hay una travesía entre la calle Trascasas y la calle Fredes que le llaman, calle de La Llançana. Curiosamente la civilización moderna, nunca cambió su nombre y cuando yo era pequeño, en más de una ocasión pasé por ella. Se trataba de un callejón estrecho por el que solo podía pasar un macho con "saria" ya que "los cornichols", posiblemente rozarían por las paredes de las casas. En la actualidad todo ha cambiado porque debido al gradual abandono de las viviendas, se produjo su deterioro progresivo y al final las paredes de las casas cayeron a la calle y los escombros de la construcción cortaban el paso del nulo tránsito.
Algún dirigente democrático con ideas cristalinas, debió tener la ocurrencia de retirarlos y como los maquinistas utilizados no respetan nada, ni a nadie, también desaparecieron las cimentaciones de las paredes y los límites de las edificaciones.
Quienes tuvimos la ocasión de pasar por ella hace tan solo cuarenta años, recordaremos que una de sus casas tenía una ventanita muy pequeña en la planta baja (en el pueblo hay más casas con una ventanita pequeña en la planta baja), lo que acreditaba que en su interior vivía y trabajaba un tejedor con su telar.
Cuando mi abuelo Julián Segarra Ferreres era pequeño, en la pared de la casa y para referenciar su actividad laboral, había colgada en una estaca, una pieza vieja de telar que "el diccionari de la llengua de 1989" llama llançadora en "chertolí antic", llançana, que realmente es lo que da origen al nombre de la calle.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Los tordos checos.-

Son las siete de la tarde y se oyen desde el pueblo de Chert disparos de escopeta, algún cazador está cazando a la joca.
Esta mañana, mi amigo Antonio ha pasado por casa para decirme lo bien que durante la semana estuvo jugando con el ordenador portátil y le agradaría ajustar correctamente la antena para obtener la máxima transferencia de la información, de esta forma, conseguir optimizar el sistema de comunicación inalámbrico de http://www.ruralwifi.net.
A media mañana, he ido a su casa y desde el tejado, hemos visto como un vuelo de tordos checos se acercaban al pueblo por la ladera este de la Mola Gran, como siguiendo el camino dels rosellanos y sobrevolando por encima del edificio de las escuelas, avanzaban en dirección al Mas de Llansa.
El día se presagiaba climatológicamente muy bueno y hemos estado comentando que tal vez por las montañas de la sierra del Turmell no hayan charcas o estén heladas y los torditos, bajando hasta la font de les Piques, se hayan encontrado con algún cazador que los haya desviado hacia la font de la Guilona.

viernes, 5 de septiembre de 2008

El incivico comportamiento.-

Un día visitando Clientes, debí parar mi camioneta, encontrando espacio, junto a la valla de un colegio. Cuando regresé a retirarla para irme a otro pueblo, los niños estaban jugando en el patio de la escuela y junto al vallado, había unos chiquillos con una piedra en la mano que, a modo de coche, la empujaban por el suelo. Junto al tronco del árbol, habían puesto un cartón doblado como si fuese una casita que hacía las funciones de cochera para guardar la piedra, quiero decir el supuesto coche.
Mientas estaba ensimismado admirando en el comportamiento de los atareados chavales, el Sr. Maestro llamó a todos para incorporarse en las obligaciones docentes y abandonar el recreo. En ese momento, un niño que jugaba a fútbol, deja la pelota y se acerca al árbol dando una patada al cartón-almacén y todos corren hacia la puerta del edificio.
Supongo que al día siguiente, los amantes del fútbol seguirían jugando con la pelota, los chiquillos de los automóviles, con sus coches-piedra y los rompedores de entretenimientos, rompiéndolo, que es lo que saben hacer, pero no será igual ni lo mismo, porque es imposible colocar el cartón-casa de la misma forma y en el mismo sitio.