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sábado, 31 de marzo de 2012

Una iglesia muy competitiva.-

El sábado día 31 de marzo de 1962 llegó al pueblo de Chert el Sr. Obispo de Tortosa, siendo recibido por las autoridades municipales y el pueblo en general para realizar la bendición del templo conocido como Iglesia Nueva, el traslado del Santísimo Sacramento desde la capilla de la Comunión de la Iglesia Vieja hasta el sagrario del nuevo templo, la consagración del altar y el edificio, en el marco de unos festejos que se prolongaron hasta el día siguiente con la participación popular de todos los vecinos.
Para la conmemoración de esta efemérides de la que hoy se cumplen 50 años, estamos viendo como el campanario ha sido retirado poco a poco y desde el exterior, podemos observar una serie de catas en las jácenas de la construcción que atisban la excelente salud que goza la edificación ya detectada hace varios años y que delataban el alto nivel de calidad de los materiales empleados.
Lástima que los albañiles de la época han fallecido y no podamos felicitarles por su trabajo bien hecho, aunque en honor a la verdad, realmente debemos reconocer que fueron muy competitivos al gastar en la construcción el doble del valor presupuestado.

sábado, 5 de febrero de 2011

Un placer para los sentidos.-

En el mundo del engaño que nos toca vivir, la pérdida de honradez nos conduce a intentar vender toda clase de basura posible, porque al precio que nos cuesta la materia prima, es más bien fácil obtener resultados competitivos y si tenemos por mercado a verdaderos mentecatos, cuidando un poco la presentación siempre es posible colar gato por liebre.
Unas materias primas deficientes, unas destilaciones incorrectas por personas no capacitadas o irresponsables y posteriores mezclas convenientes, conducen a elaborar licores imperfectos que para enmascarar sus defectos, precisan de potingues ataviados con bonitos vestidos de llamativos colorines y ambientadores exóticos.
Los licores son casi como las mujeres, les falta el más importantísimo "casi", pero con el respeto debido, aprovecho el ejemplo para la ilustración. A unas personas les gusta el envase y a otras el contenido. Quienes se fijan en el embalaje descuidando el contenido, son presa de atractivos maquillajes u ostentosos peinados, aunque reconozco sirven muy bien como floreros, pero a quienes les agradan los contenidos sin sugestivos saborizantes añadidos y se enamoran de sus cualidades innatas, el acariciarlos en la copa siempre es un placer para los sentidos porque lo bueno, es bueno por si mismo.

domingo, 26 de septiembre de 2010

El alambique en la destileria.-

A estas alturas del siglo XXI, es evidente que encontrar licores en las tiendas obtenidos por el método ancestral, es casi imposible porque con la desinformación reinante, las campañas antialcohólicas y el incremento de la fiscalidad, se han deteriorado los procesos de fabricación hasta conseguir unos mediocres resultados que se venden al ignorante como competitivos.
El alambique es la pieza fundamental en la elaboración de licores por destilación de las plantas, semillas, frutos o bayas que la naturaleza nos regala con todas sus propiedades para aprovecharlas en la renovación de las células de nuestro organismo y/o para curarnos, por qué no reconocerlo, de las desgraciadas enfermedades.
Pero ser destilería no consiste en tener un llamativo letrero muy bien rotulado en la fachada de la pared del establecimiento, sino utilizar realmente en su interior un alambique para verdaderamente elaborar los licores sabiendo elegir las mejores materias primas que nos ofrece el entorno natural.

lunes, 8 de diciembre de 2008

De la competitividad a la crisis.-

Durante muchos años, los medios de comunicación de masas y nuestros elegidos gobernantes, nos han machacado hasta la saciedad con los vocablos competitividad y competitivo como soluciones de futuro y la verdad es que nadie nunca ha sabido lo que realmente significaban. Al final, las personas sabelotodo, han confundido la expresión, asociándola a algo económico de precio, porque, por su falta de sapiencia, es la única referencia que poseen.
El resultado verdadero, es el conseguir propiciar el gradual deterioro de los procesos de fabricación de cualquier producto hasta alcanzar la comercialización de basura, pero hay que reconocer que se vende al incauto comprador muy buen presentada y a un precio muy competitivo, lo que siempre satisface y en otras ocasiones, incluso enorgullece, máxime si la podemos mostrar a otras personas cercanas tan analfabetas como nosotros para permitirnos el lujazo de poder presumir de ceporro.
Y cuando por alguna razón, las personas dejan de comprar basura, los inteligentísimos vendedores, se lamentan de tener crisis, ¿crisis?, si crisis por no poder seguir engañando a más personas necias.
Ahora es el momento de cerrar el negocio que nunca hubieses tenido que abrir, aprendiendo que en el árbol de comercio, florecen muchos pero lo que se dice madurar, maduran pocos.

jueves, 9 de octubre de 2008

Ofrecer o vender.-

Hay dos formas diferentes de entender el comercio, un árbol en el que florecen muchos y maduran pocos.
Los comerciantes que lo son de verdad, observan las tendencias de los consumidores que consumen de verdad y fabrican y comercializan aquello que los potenciales clientes de masas quieren comprar, la moda, la novedad, el boom, mientras los estudiosos de marketing, colaboran elaborando sus informes en base a los caprichos del momento, sabiendo que no se van a vender más que un determinado número de unidades de aquel competitivo producto.
Paralelamente a este mercado de masas, existe un reducido mercado sin valor comercial, cual es el de aquellos Personajes que no siendo Consumidores habituales, precisan para un determinado momento de su vida algo muy bueno, algo exquisito o algo diferente y buscan al fabricante o al elaborador capaz de ofrecer con el fruto de su trabajo y saber, el deleite exclusivo de aquellas pocas personas que lo saben apreciar.
Con este simple y elemental planteamiento comercial, es fácil comprender como en un pequeño pueblo del Maestrazgo como es Chert, continúe existiendo una tradición centenaria en la elaboración de licores por destilación de plantas silvestres recogidas y seleccionadas por el propio Julián Segarra durante los días correctos de su maduración en los montes del Maestrazgo, los destile conservando todas sus propiedades originales en el alambique de cobre calentado con fuego de leña de olivo en su destilería y los envejezca de forma natural en la quietud de los barriles de roble de su bodega para ofrecerlos a sus distinguidos y muy estimados Amigos.