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domingo, 26 de septiembre de 2010

El alambique en la destileria.-

A estas alturas del siglo XXI, es evidente que encontrar licores en las tiendas obtenidos por el método ancestral, es casi imposible porque con la desinformación reinante, las campañas antialcohólicas y el incremento de la fiscalidad, se han deteriorado los procesos de fabricación hasta conseguir unos mediocres resultados que se venden al ignorante como competitivos.
El alambique es la pieza fundamental en la elaboración de licores por destilación de las plantas, semillas, frutos o bayas que la naturaleza nos regala con todas sus propiedades para aprovecharlas en la renovación de las células de nuestro organismo y/o para curarnos, por qué no reconocerlo, de las desgraciadas enfermedades.
Pero ser destilería no consiste en tener un llamativo letrero muy bien rotulado en la fachada de la pared del establecimiento, sino utilizar realmente en su interior un alambique para verdaderamente elaborar los licores sabiendo elegir las mejores materias primas que nos ofrece el entorno natural.

jueves, 5 de febrero de 2009

La fecha de caducidad en los alimentos.-

Recuerdo cuando era pequeño que todo se compraba y todo de vendía sin importar la fecha de su fabricación o la del límite de su aconsejado consumo. Las cosas eran tal cual y especialmente los alimentos, se comían frescos del tiempo, no como ahora fríos de la nevera porque, ciertamente no habían.
Estamos acostumbrados y vivimos de forma de lo más normal, que en las casas modernas en lugar de despensa haya un armario que suple mínimamente sus funciones y asociado a él, un gran frigorífico lleno de artículos comestibles envasados y etiquetados según la norma regulada por el Real Decreto 1334/1999, indicando sus ingredientes y con su importantísima fecha de caducidad bien rotulada.
Con tanto laboratorio repleto de investigadores para añadirle a los alimentos que comemos aquello que le falta y quitarle, lo que supuestamente le sobra, nadie ha inventado un sencillo sistema para que el alimento se pueda conservar por tiempo indefinido sin que se estropee perdiendo sus cualidades y si es posible mejorarlas.

miércoles, 4 de febrero de 2009

La vida util de las cosas.-

Cuando adquirimos una determinada herramienta de trabajo, descubrimos la facilidad con la que hacemos con ella la faena y lo que nos la aligera, de tal suerte que, con el paso del tiempo, nos convertimos sin darnos cuenta en maquinodependientes. Es como estar drogado por las herramienta en la confianza de que no le pase nada, porque descubriremos lo impotentes que nos sentimos sin su ayuda.
El evidente que los fabricante, no pueden hacer piezas de duración eterna porque se les acabaría el chollo de vender otras nuevas y la experiencia en la fabricación, aconsejan dotar a cada elemento de una vida útil para que al cabo de un tiempo de uso se estropee y debamos adquirir otro chisme más moderno.
Es como con el Brandy del Maestrazgo, se imagina el lector que no se evaporase, con una botella serviría para toda la vida, en cambio, colocándole un tapón de dudoso ajuste, cada vez que se destapa la botella, se evapora un copa, si estás en compañía, dos y si vienen los amigos ... la botella entera.