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lunes, 17 de julio de 2017

Balancearse con el esfuerzo ajeno.-

Cuando se trata de embaucar al currante hay que pensar con una propuesta ilusionante o por lo menos atractiva que despierte el interés con entusiasmo suficiente como para deslumbrar y a ser posible, también ocultar la realidad de las verdaderas virtudes presentadas que generalmente nunca alcanzan las excelencias prometidas o imaginadas.
De la cultura de nulo esfuerzo, gozamos de un estado de bienestar consecuencia de la herencia de los sacrificios de nuestros predecesores y confiamos obtener un alto valor añadido con solo incrementar el precio en la venta, sin aportar por nuestra parte el justificativo empeño de lo adquirido a bajo precio, porque solo nosotros nos consideramos merecedores de la tenencia y disfrute de todos los caramelos.
Las propuestas rimbombantes de transferencia científica, tecnológica e innovación, tienen poco recorrido en un mundo con incesante cambio legislativo en el que el cumplimiento del ordenamiento legal exige incremento de unidades en el sector servicios y nunca en el de producción, hasta el extremo que quienes apechugan, no pueden mantenerlas.

lunes, 9 de junio de 2008

Del endulzante al edulcorante.-

Aprovechándose de la ignorancia de los consumidores, se presentan los edulcorantes como sustancias encargadas de endulzar los alimentos, confundiendo la sacarosa, con la sacarina (E 954), el ciclamato (E 952), el aspartamo (E 951) o la taumatina (E 957), etc. que, por su naturaleza química, nada tiene que ver con el azúcar natural (el que no tiene E ni número).
Como quiera que existen edulcorantes como la fructosa o el sorbitol que podemos encontrar en la naturaleza, se nos cuela la sacarina o los ciclamatos con la excusa de no aportar calorías, sin citarnos que son artificiales y sintéticos, nocivos para la salud pero que pueden supuestamente administrarse en caso de enfermedades como la diabetes si consultamos con el farmacéutico. De esta suerte, nos encontramos que los ciclamatos (E 952) están prohibidos en los Estados Unidos, Japón, Francia e Inglaterra, pero en España, su consumo solo está contraindicado en niños y embarazadas, aunque si padeces la enfermedad de la fenilcetonuria tienes prohibido el aspartamo.
Los gobiernos del Canadá y Francia, prohíben el consumo de la sacarina, pero si vives en Estados Unidos, solo con saber, por constar en la etiqueta rotulado en letra pequeña, que el producto que comes contiene este aditivo nocivo para la salud, es más que suficiente y máxime si no estás embarazado o embarazada, porque en caso de estarlo, no se aconseja su ingesta, en cambio, el Sorbitol (E 420), es (de los E numerado), el más chiripitifláutico, porque tiene parecidos efectos en el organismo humano a la fructosa, aunque te puede causar diarrea y dolores abdominales si consumes mucho y como se emplea en la fabricación de chicles y caramelos, si no tomas más de cinco al día, no pasa nada, es decir, menos de 2,5 gr. al día. (Una bolsita de azúcar son unos 8 gr.).
El hecho de poder disponer de estas auténticas maravillas a un precio reducido y se permita el uso comercial en la elaboración de alimentos baratos, el endulzante y conservante de toda la vida, la sacarosa, el que no tiene E numerada por ser el azúcar de mesa, el que se saca de la remolacha y de la caña de azúcar cultivada por los labradores españoles, el utilizado desde siempre por Julián Segarra en la elaboración de los exquisitos licores en su destilería de Chert, ha quedado desplazado por tener contraindicaciones muy graves cuando lo consumes a saco, porque, al levantarlo, con todo su peso, podría causarte daños irreparables en la espalda.

jueves, 5 de junio de 2008

El diferente código generacional.-

Estos días en la destilería de Chert estamos filtrando licor de naranja separando la pulpa del zumo, del licor y como la filtración es muy lenta, hay tiempo para todo. Ayer tarde se acercaron a la casa donde vivo unos chavales del pueblo preguntando por mí y como estoy haciendo codos leyendo la información necesaria para la correcta cumplimentación de la declaración de I.R.P.F., les atendió mi padre diciéndoles que yo estaba estudiándome la lección. Hablando con él, le preguntaron sobre el wi-fi y les explicó que no lo fabricamos, en esta destilería nosotros elaboramos anís, ron, ginebra, licor de naranja, de carajillo, de menta, de café, absenta, brandy, en fin, todo el repertorio pero no el whisky.
Como los niños preguntaban por una cosa y mi padre les hablaba de otra sin enterarse de la movida, le volvieron a inquirir por el wi-fi y él les explicó que no les podía invitar a una copita de whisky y no era porque no tuviese, sino porque aún no ha tomado la comunión, por eso, en lugar de whisky, les puede regalar unos caramelos de la bolsa que tiene al efecto para obsequiar a los visitantes distinguidos como ellos.
Viendo que el abuelo Julián estaba fuera de juego, le explicaron lo del wi-fi y entonces comprendió el hombre que hablaban lenguajes diferentes. ¡Ah!, el wi-fi, exclamó, me pensaba que preguntabais por el whisky, eso del wi-fi no es cosa mía, lo lleva mi hijo pero podéis sentaros en el banco del paseo y comprobar si tenéis cobertura, si os falla, lo decís y os daré un cuadrito de chocolate a cada uno.