Cuando se trata de embaucar al currante hay que pensar con una propuesta ilusionante o por lo menos atractiva que despierte el interés con entusiasmo suficiente como para deslumbrar y a ser posible, también ocultar la realidad de las verdaderas virtudes presentadas que generalmente nunca alcanzan las excelencias prometidas o imaginadas.
De la cultura de nulo esfuerzo, gozamos de un estado de bienestar consecuencia de la herencia de los sacrificios de nuestros predecesores y confiamos obtener un alto valor añadido con solo incrementar el precio en la venta, sin aportar por nuestra parte el justificativo empeño de lo adquirido a bajo precio, porque solo nosotros nos consideramos merecedores de la tenencia y disfrute de todos los caramelos.
Las propuestas rimbombantes de transferencia científica, tecnológica e innovación, tienen poco recorrido en un mundo con incesante cambio legislativo en el que el cumplimiento del ordenamiento legal exige incremento de unidades en el sector servicios y nunca en el de producción, hasta el extremo que quienes apechugan, no pueden mantenerlas.
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lunes, 17 de julio de 2017
lunes, 22 de septiembre de 2008
El dia de fiesta.-
Los truenos de esta mañana, han despertado mi plácido sueño, San Pedro estaba cambiando cajas en el cielo y por eso hacía tanta ruidera, o tal vez, como ayer se celebró el día de San Mateo, hoy retiraban los carafales de los festejos celestiales, pero en cualquier caso, la lluvia que acompañaba posteriormente a los truenos, no solamente nos permite celebrar el día de trabajo libre de faena, sino que nos favorece con la pérdida de parte de la cosecha, la que aún está pendiente de recolección.
Así es la vida del campo, todo el año haciendo los deberes con nuestras obligaciones cotidianas y cuando estás a punto de recoger el fruto de tu trabajo, unas simples inclemencias meteorológicas de última hora, acaban con tus ilusiones y te hundes en la impotencia de no poder hacer nada, aunque bien pensado, estas lluvias impertinentes, nos favorecen con la innecesidad de continuar el esfuerzo de la recolección siempre tan sacrificado.
El preciso instante de la publicación de este artículo en el blog, debería coincidir astronómicamente con el cambio de solsticio de verano con el solsticio de otoño y como cuando se trata de celebraciones, cualquier excusa es buena, durante los días en los que la tierra del campo permanezca mojada, vamos a celebrar el final de la recogida de la cosecha con muy buena cara.
Así es la vida del campo, todo el año haciendo los deberes con nuestras obligaciones cotidianas y cuando estás a punto de recoger el fruto de tu trabajo, unas simples inclemencias meteorológicas de última hora, acaban con tus ilusiones y te hundes en la impotencia de no poder hacer nada, aunque bien pensado, estas lluvias impertinentes, nos favorecen con la innecesidad de continuar el esfuerzo de la recolección siempre tan sacrificado.
El preciso instante de la publicación de este artículo en el blog, debería coincidir astronómicamente con el cambio de solsticio de verano con el solsticio de otoño y como cuando se trata de celebraciones, cualquier excusa es buena, durante los días en los que la tierra del campo permanezca mojada, vamos a celebrar el final de la recogida de la cosecha con muy buena cara.
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